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Los sanitarios religiosos se unen para debatir sobre la ley de eutanasia

Hospitales Católicos de Madrid celebró una jornada para resolver todas las dudas de los profesionales sanitarios sobre la ley de eutanasia

Hospitales Católicos de Madrid ha celebrado una interesante jornada sobre eutanasia en el salón de actos del Hospital Beata María Ana. Durante poco más de tres horas, expertos en diferentes ámbitos relacionados con este tema han compartido experiencias y conocimientos para aclarar un asunto complejo desde la perspectiva de los distintos agentes implicados.

Olga Ginés, presidenta de la entidad organizadora, ha sido la moderadora del acto y el punto de unión entre las tres partes en las que se dividió el evento: ‘Marco general’, ‘Cuestiones específicas’ y ‘La experiencia internacional, una cultura de cuidado’.

«En nuestra concepción de trabajo, sobre la base del más profundo respeto a la vida, y por ello en la profunda preocupación que nos ocupa desde la publicación de la Ley Orgánica sobre la eutanasia; surgió la necesidad de organizar esta Jornada. El objetivo concreto es el de poder resolver, más allá del conocimiento de la Ley, todas aquellas cuestiones prácticas y técnicas que en el día a día preocupan a las direcciones, médicos y técnicos que trabajan en nuestros hospitales, centros y residencias», explicaba Ginés al respecto.

Durante el evento se estableció un animado debate en el que se expusieron cuáles son las cuestiones que más preocupan a los sanitarios, en qué lugar están los pacientes en estos momentos y cómo afrontar la situación actual.

Profesionales reconocidos del sector de la salud como el presidente del Colegio de Médicos de Madrid, Manuel Martínez Selles; o el secretario general del Servicio Madrileño de Salud, Joaquín Rubio; estuvieron presentes para aportar su punto de vista.

La eutanasia, un tema sensible

Antonio Larraz, director asistencial de Hermanas Hospitalarias, fue el encargado de inaugurar el evento con una elocuente presentación del tema principal: la eutanasia. El profesional partió de la base de la dificultad que tiene el tratamiento correcto de este asunto, ya que aborda la ética profesional y toca a su vez la sensibilidad personal de los profesionales y centros sanitarios.

El director asistencial fue el primero en nombrar un concepto que luego se mantendría en las diferentes ponencias: la sociedad de cuidado. Para Larraz, es fundamental plantearse un cambio de sistema que aborde y comprenda el sufrimiento humano desde el origen, que mantenga una responsabilidad continua y abogue por servicios integrales, abarcando mucho más que un acto regulado por la ley para terminar con una vida.

Marco general – ¿Estamos obligados a practicar la eutanasia?

Uno de los temas que más preocupan a los sanitarios desde la presentación de la Ley Orgánica 3/2021, de 24 de marzo, de regulación de eutanasia es saber si están desprotegidos al decidir no realizar este acto ahora amparado por la ley. Por ello, esta segunda parte del evento se centró en cuáles son los derechos de los profesionales y centros, tanto públicos como privados.

Para ello, Lucas Braquehais, notario; quiso ofrecer una perspectiva clara sobre el marco legal en relación con la eutanasia. A nivel individual, los profesionales NO están obligados a practicar la eutanasia. De hecho, como recordó Joaquín Rubio, secretario general del Servicio Madrileño de Salud, en la Comunidad de Madrid actualmente existe un registro de profesionales sanitarios objetores de conciencia, en el que ya hay inscritas 2820 personas, al que se puede acceder online.

Por otro lado, Braquehais también quiso abordar la legalidad de que un centro privado (aun estando concertado) pueda decidir que no se realice la eutanasia dentro de su institución. A su juicio, el centro sanitario no puede perder un concierto o convenio por negarse a llevar a cabo una eutanasia, ya que sigue practicando una función pública, pero sin perder su identidad.

Para evitar conflictos, eso sí, lo que el notario propone es adoptar medidas que aseguren que los pacientes sepan que el centro en el que entran es “provida”. Esto se puede solucionar creando un consentimiento informado que asegure a los pacientes y allegados que la institución en la que ingresan no apoya el suicidio asistido y protegerá la vida del paciente por encima de todo.

En este aspecto, José María Fernández, director del área Laboral en ONTIER, asegura que los hospitales privados, como empresas, una vez que establezcan un código de conducta y se lo comuniquen debidamente a los trabajadores pueden establecer la prohibición de la práctica de la eutanasia en el centro, estableciendo que si el trabajador lleva a cabo dicho acto sería un incumplimiento grave y la empresa podría sancionarle con un despido.

Cuestiones específicas – El peligro de la ley para sanitarios y pacientes


ART. 143 del Código Penal

    1. El que induzca al suicidio de otro será castigado con la pena de prisión de cuatro a ocho años.
    2. Se impondrá la pena de prisión de dos a cinco años al que coopere con actos necesarios al suicidio de una persona.
    3. Será castigado con la pena de prisión de seis a diez años si la cooperación llegara hasta el punto de ejecutar la muerte.
    4. El que causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a la muerte de una persona que sufriera un padecimiento grave, crónico e imposibilitante o una enfermedad grave e incurable, con sufrimientos físicos o psíquicos constantes e insoportables, por la petición expresa, seria e inequívoca de esta, será castigado con la pena inferior en uno o dos grados a las señaladas en los apartados 2 y 3.
    5. No obstante lo dispuesto en el apartado anterior, no incurrirá en responsabilidad penal quien causare o cooperare activamente a la muerte de otra persona cumpliendo lo establecido en la ley orgánica reguladora de la eutanasia.

Dentro de lo contemplado en el Código Penal, recientemente reformado; el doctor y abogado especialista en derecho penal Guillermo Ruiz Blay respondió a las dudas sobre la inseguridad jurídica de los profesionales del sector: ¿Está protegido el sanitario?, ¿hay protocolos claros?, ¿deberá responderse ante la ley si se practica la eutanasia?

El hecho de que el artículo 143 del CP se base en supuestos subjetivos (como qué es un sufrimiento insoportable) hará que los sanitarios probablemente tengan que dar respuesta ante la ley si deciden llevar a cabo este acto, ya que deben demostrar el punto 4 del artículo: que “la persona sufriera un padecimiento grave, crónico e imposibilitante o una enfermedad grave e incurable, con sufrimientos físicos o psíquicos constantes e insoportables” y que se haya realizado una “petición expresa, seria e inequívoca” al profesional.

Aunque el riesgo jurídico no es alto para los sanitarios en la mayoría de los casos, esta ley tiene una perspectiva demasiado amplia y se complica aun más cuando el proceso se activa por instrucciones previas, como las establecidas por una persona en un testamento antes de padecer cualquier enfermedad y ser informado de los riesgos y opciones de cuidado.

Eutanasia por instrucciones previas, ¿el paciente queda desprotegido?

Como Lucas Braquehais argumenta, para activar el proceso de eutanasia el solicitante debe ser mayor de edad, plenamente capaz a la hora de tomar la decisión y estar debidamente informado de todas sus opciones. El consentimiento debe ser expreso, informado y reiterado, algo que no ocurre si se realiza esta petición antes de estar padeciendo la enfermedad o el padecimiento grave, crónico e imposibilitante contemplados por la ley.

En este supuesto, el sufrimiento insoportable del paciente puede llegar a ser decidido por un tercero, aun cuando la situación del paciente sea sustancialmente diferente desde que tomó la decisión hasta el momento en el que se llevaría a cabo. Por ello, para el notario, debería ser inválida la eutanasia por instrucciones previas, salvo que el solicitante ya estuviera pasando por la enfermedad y hubiera sido informado de todas sus opciones.

Como aclara Braquehais, hay que ser extremadamente cuidadosos con este tema, ya que la apreciación de la falta de capacidad de una persona puede impedir el derecho del paciente, incluso, de decidir que no quiere pasar por el proceso si previamente ha establecido que sí en unas circunstancias completamente diferentes.

¿Una vida con discapacidad es menos digna de ser vivida?

La Iglesia es protectora de la vida y de la dignidad de la persona, como argumentó el secretario de la subcomisión de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española, Miguel Garrigós. Siguiendo esta línea, la postura de la Iglesia se resume en que la actuación de los sanitarios debe ceñirse siempre a “Curar si es posible y cuidar siempre”.

El peligro de la eutanasia para la Iglesia es triple: atenta contra la absolutización de la dignidad (¿hay personas que dejan de ser válidas?), evita la compasión humana (¿para que no haya sufrimiento hay que acabar con una vida?) y se centra en el individualismo (se olvida la dimensión social de este tipo de actos).

Desde la Conferencia Episcopal animan a sembrar una cultura del cuidado y alentar iniciativas provida, añadiendo en el testamento vital una cláusula en la que el sujeto establezca que ante todo deberá preservarse la vida de la persona en cualquier situación en la esta no pueda decidir.

José Ignacio Rubio, profesor de Derecho Eclesiástico del Estado, añade a este debate la importancia de entender el sufrimiento como parte de la experiencia humana. En este aspecto, asegura que no puede comprender que el que sufre no sea merecedor de vivir y que la dignidad humana no puede medirse solo en términos de calidad porque ¿dónde trazamos la línea de cuando una vida es digna de ser vivida?

Al contrario, Rubio pide que se entienda el valor del sufrimiento y que la sociedad abra el proceso para comprender este sentimiento como parte de la vida y no como un motivo para acabar con ella. Así, se defiende un cambio de paradigma: una ley de cuidado que asegure un adecuado acompañamiento humano e integral en todo momento.

La cultura de cuidado, una alternativa provida

El contexto internacional nos advierte que la eutanasia puede convertirse en un procedimiento habitual que incremente el número de fallecimientos en un país. En Canadá un 3,5 % de las muertes están causadas por este motivo, en Holanda y Bélgica el porcentaje aumenta hasta el 4 o el 5 por ciento.

Luis Zayas, promotor de Espacios Libres de Eutanasia, insiste en que para evitar que esas cifras lleguen a España se debe mantener el debate social y presentar un frente unido con un ideal común: luchar por la implantación de una ley de cuidados paliativos y la eliminación de la ley de eutanasia. Además, recuerda que en España ya han sido 180 las personas que han perdido la vida bajo este procedimiento en el último año y que los números seguirán aumentando si no se hace nada por evitarlo.

Zayas también demanda que los hospitales y profesionales que aboguen por cuidar sean valientes y den un paso al frente, que se creen espacios “llenos de vida”, lugares que aseguren el cuidado y en los que se establezca una medicina en la que se proteja la vida por encima de todo.

En esta línea, el presidente del Colegio de Médicos de Madrid, Manuel Martínez Selles; anima a los profesionales a ser firmes con la objeción de conciencia a nivel individual y a los hospitales y asociaciones a hacerlo de forma colectiva. Un frente unido puede llegar a ser un método efectivo con el que ofrecer seguridad a pacientes y familiares y mostrar que hay una alternativa a la ley de eutanasia.

 

EL TIEMPO MEDIO DE LAS ESTANCIAS MÉDICAS EN HOSPITALES CATÓLICOS DE MADRID SE SITUÓ EN 2017 EN 5,44 DÍAS, POR DEBAJO DE LA MEDIA DEL SECTOR PRIVADO

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Los centros pertenecientes a HCM atendieron en 2017 aproximadamente 245.000 urgencias, lo que representa aproximadamente un 19% de todas las urgencias de Madrid

El tiempo medio de las estancias en los hospitales de HCM, la red formada por nueve hospitales pertenecientes a instituciones religiosas y ubicados todos ellos en el centro urbano de Madrid, se situó en 2017 en 5,44 días, levemente inferior a los 5,84 días que presenta de media el sector privado en España y muy por debajo de los periodos de estancia en la sanidad pública, que alcanzan los 7,80 días. Además, en el caso de las estancias quirúrgicas, éstas se redujeron aún más, quedando establecida la media en 2,29 días.

El dato de estancias medias en Hospitales Católicos de Madrid toma en consideración además un aspecto diferencial con respecto al resto de hospitales privados. Sus centros asumen actividades sanitarias que les son propias por su vocación y que no están presentes en otras instituciones privadas, como son las Unidades de Paliativos o de pacientes de larga duración.

Los datos de gestión recabados por Hospitales Católicos de Madrid relativos al primer semestre de 2018 indican además que el tiempo medio de espera de los pacientes en los servicios de Urgencias de HCM se situó en torno a los 30 minutos, en línea con el estándar de servicio vigente en el conjunto del sector sanitario privado.

“Disponer de una tecnología muy avanzada y precisa permite la realización de cirugías muy precisas, mínimamente invasivas, que favorecen por lo general una más rápida recuperación, a lo que se une una atención altamente especializada y personalizada”, declara José Cordero, director-gerente de Hospitales Católicos de Madrid en relación con los datos de gestión de la red.

Los centros pertenecientes a HCM atendieron en 2017 aproximadamente 245.000 urgencias, lo que representa aproximadamente un 19% de todas las urgencias de Madrid y el 3,7% de las nacionales.

Hospitales Católicos de Madrid está integrado por los siguientes centros: Hospital Beata María Ana, Complejo Asistencial Benito Menni, Hospital La Milagrosa, Hospital Nuestra Señora del Rosario, Hospital San Francisco de Asís, Clínica San Miguel, Hospital San Rafael, Clínica Santa Elena y VOT San Francisco de Asís.

Hospitales Católicos de Madrid presente en la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE)

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Recientemente se ha dado a conocer la nueva creación de la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE), patronal que integra la anterior Federación Nacional de Clínicas Privadas (FNCP) y la Confederación Nacional de Clínicas y Hospitales Privados (CNCHP) y donde el Grupo Hospitales Católicos de Madrid está presente.

Esta alianza surge con el objetivo de posicionarse como referente de la sanidad privada en España, así como para poner en valor su importancia como sector productivo y generador de empleo y difundir el gran nivel de calidad asistencial y la buena dotación tecnológica de sus centros sanitarios.

 

Jesús Morillo-Velarde, nuevo presidente de Hospitales Católicos de Madrid

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Jesús Morillo-Velarde, Gerente Hospital San RafaelJesús Morillo-Velarde, Gerente del Hospital San Rafael –Orden Hospitalaria de San Juan de Dios-, ha sido designado Presidente de Hospitales Católicos de Madrid, cargo que desempeñará hasta julio de 2016. Morillo-Velarde sustituye en el cargo a José Miguel Sanabria, que había ostentado la presidencia en el último año en representación del Hospital Beata María Ana –Hermanas Hospitalarias-.

La Presidencia en Hospitales Católicos de Madrid es un cargo rotativo anual en virtud de la antigüedad de los hospitales que forman parte del grupo, según se establece en los estatutos de constitución de HCM.

Jesús Morillo-Velarde, cordobés, de 46 años, es Economista y Máster en Dirección y Administración de Servicios Sanitarios por ICADE. Con más de 22 años de experiencia en el mundo hospitalario, inició su carrera profesional en el Hospital San Rafael y ha desempeñado diferentes responsabilidades en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, a la que siempre ha estado vinculado. Es Director Gerente del Hospital San Rafael desde julio de 2009, y anteriormente fue Director Administrativo y SS.GG. de dicho Hospital, liderando la consolidación de este Centro como referente en la sanidad madrileña, tanto en el ámbito pediátrico como de adultos. También forma parte del Consejo de Administración de Cirugía Robótica Hospital San Rafael, S.L.

Fundado en 1892, el Hospital San Rafael, es el tercer hospital más antiguo de HCM, por detrás del Hospital de la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís, que data de 1697, y el Hospital Beata María Ana, fundado en 1888.

Desde su nueva responsabilidad, Jesús Morillo-Velarde ha expresado su deseo de continuar trabajando para poner en valor el papel de HCM en la sanidad privada madrileña y su aportación a la misma: profesionalidad y excelencia, con un cuadro médico de prestigio y unos servicios asistenciales que ofrecen los mayores estándares de calidad asistencial.

El Hospital San Rafael organiza un coloquio sobre patologías tecnológicas en adolescentes

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El Hospital San Rafael, con motivo de la festividad de San Juan de Dios, organiza el próximo 6 de marzo una charla-coloquio sobre las nuevas patologías emergentes relacionadas con el uso abusivo de las nuevas tecnologías por parte de los adolescentes.

El objetivo de esta conferencia es llamar la atención sobre la necesidad de realizar un uso responsable y seguro de las nuevas tecnologías en internet.

La charla está dirigida por el presidente de la Sociedad Española de Pediatría Social además de otros importantes agentes sociales.

Para más  información, pinche aquí 

El Complejo Asistencial Benito Menni y la Clínica San Miguel se adhieren a Hospitales Católicos de Madrid

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Con estas dos nuevas incorporaciones, HCM suma ya 9 centros y 2.063 camas, y se abre al sector sociosanitario

El Complejo Asistencial Benito Menni y la Clínica San Miguel – Línea de Rehabilitación Psicosocial, ambos pertenecientes a la red de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón, se han integrado en Hospitales Católicos de Madrid. Con estas dos incorporaciones, HCM suma ya 9 centros y 2.063 camas, además de incluir en su red al sector sociosanitario. De este modo, actualmente forman parte de Hospitales Católicos de Madrid los siguientes centros: Hospital Beata María Ana, Complejo Asistencial Benito Menni, Hospital La Milagrosa, Hospital Nuestra Señora del Rosario, Hospital San Francisco de Asís, Clínica San Miguel – LRHP, Hospital San Rafael, Clínica Santa Elena y Hospital VOT San Francisco de Asís.

FOTO FACHADA COMPLEJO ASISTENCIAL BENITO MENNI - CIEMPOZUELOSEl Complejo Asistencial Benito Menni es una entidad sin ánimo de lucro, con una trayectoria de más de 130 años de actividad, especializada en la asistencia y cuidados de personas con enfermedad mental, personas mayores afectadas de graves trastornos de conducta y personas con discapacidad intelectual. Actualmente el Complejo Asistencial Benito Menni está integrado por dos centros, el Centro de Ciempozuelos, un recinto de 56.000 m2, que dispone de 500 camas, dedicadas a la prevención, tratamiento, rehabilitación -en la medida de lo posible- y reinserción de pacientes con enfermedades mentales y personas mayores con graves trastornos de conducta. Y la recientemente inaugurada Residencia de Discapacidad Intelectual de Arroyomolinos, un recinto de 15.000 m2 construidos, con 240 camas destinadas al tratamiento y la rehabilitación de pacientes con discapacidad psíquica gravemente afectados, y discapacidad intelectual límite y ligera con graves trastornos de conducta.

Foto fachada Cl+¡nica San MIguelLa Clínica San Miguel – LRHP es una entidad sin ánimo de lucro que ofrece una asistencia integral en salud mental mediante la hospitalización en la propia clínica (78 camas) y una red de centros especializados agrupados en la Línea de Rehabilitación Psicosocial, que ofrece 377 camas residenciales y 915 plazas en centros de día en la Comunidad de Madrid y Extremadura, en los que se presta una atención personalizada dentro los máximos estándares de calidad desde el profundo respeto por la persona.

Ambos centros –Complejo Asistencial Benito Menni y Clínica San Miguel-LRHP- forman parte de la Red de Salud Mental y Rehabilitación de la Comunidad de Madrid, de modo que con su incorporación Hospitales Católicos de Madrid incluye en su cartera de servicios de referencia la salud mental y amplía a los sociosanitarios el tipo de centro que forma parte del Grupo.

Inicialmente formaban parte de Hospitales Católicos de Madrid siete hospitales generales que ofrecen todas las especialidades médicas y quirúrgicas, cuentan con todos los servicios con el apoyo de tecnología de vanguardia, en ocasiones única en nuestro país, y aporta el valor diferencial de los principios católicos que rigen el funcionamiento de nuestros centros y que se traducen en una atención integral a la persona, en sus necesidades de salud y humanas, con el apoyo de una pastoral activa y una obra social que va más allá del plano asistencial y se centra en la atención a la infancia, la discapacidad, las personas mayores y personas en riesgo de exclusión social.

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El Hospital Beata María Ana recibe la Placa de Oro de la Comunidad de Madrid

El Hospital Beata María Ana ha recibido de manos del Presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, la Placa de Oro de la Comunidad de Madrid por «más de un siglo de práctica asistencial de la máxima calidad y compromiso, con gran humanidad y entrega a los pacientes de Madrid».

El presidente de la Comunidad de Madrid ha entregado las distinciones sanitarias 2014 a «la mejor y más brillante» representación del «altísimo nivel» de la Sanidad madrileña, un grupo de personas, instituciones y centros sanitarios de conocido prestigio.

«Cada uno de ustedes por separado tiene una trayectoria profesional de reconocido prestigio y juntos suponen la mejor y más brillante representación del altísimo nivel que cuenta la investigación, docencia y actividad sanitaria con la que cuenta hoy Madrid», ha afirmado en la Real Casa de Correos.

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El Hospital Beata María Ana cumple 125 años

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El Hospital Beata María Ana, perteneciente a Hospitales Católicos de Madrid, ha cumplido 125 años, un tiempo en el que ha pasado de asilo para niñas a Hospital de Alta Tecnología. A lo largo de los últimos 12 meses, el centro ha organizado distintos actos en los que ha rememorado la contribución que el centro y los profesionales que forman y han formado parte de él han realizado a la sanidad y a la salud de los madrileños. Actualmente, el hospital es un centro moderno, totalmente renovado y uno de los hospitales españoles mejor equipados desde el punto de vista tecnológico: cuenta con el acelerador lineal más avanzado de nuestro país, un TAC de alta definición con imagen espectral,  y los modernos equipos de resonancia magnética; todo ello reflejo de los valores hospitalarios de la congregación a la que pertenece, que persiguen ofrecer la mejor atención y los mejores recursos al servicio de los pacientes, aunando ciencia y caridad.

El germen del actual Hospital Beata María Ana fue una casa de acogida y educación de niñas huérfanas y sin recursos fundada el 5 de marzo de 1888 por San Benito Meni en la calle Huertas, que se trasladaría sucesivamente a la calle Atocha y Santa María de la Cabeza, en busca de mejores instalaciones, antes de asentarse en su ubicación actual, unos terrenos en la calle Doctor Esquerdo en 1925.

El edificio incorporó los nuevos conceptos europeos de la arquitectura hospitalaria, con pabellones, grandes ventanales, terrazas y jardines, con el ánimo de prestar la mejor asistencia a las niñas que acogían. Ya entonces, el Hospital fue pionero en la incorporación de un servicio de rehabilitación que contaba con gimnasio y en los años 30 una piscina interior para tratar a las niñas afectadas de enfermedades óseas. Hoy este servicio sigue siendo un referente en la sanidad madrileña.

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Poco a poco, el centro también fue incorporando algunas especialidades médicas para poder atender los problemas de salud de las niñas ingresadas, algunas de las cuales siguen residiendo en el centro. Y en 1930 abrió un dispensario médico gratuito con diversas especialidades: medicina interna, pediatría, cirugía general, traumatología, oftalmología, otorrinolanringología, endocrinología, reumatología y dermatología. Con la Guerra Civil, el edificio quedó devastado y tuvo que ser reconstruido antes de que pudiera volver a desempeñar su labor.

En aquella época fue pionero en la incorporación de escuelas de formación para las niñas ingresadas y para la formación de profesionales en los años 50. Estas últimas se convirtieron en referente en la formación de profesionales dentro del ámbito sanitario: la Escuela Oficial de Ayudantes Técnicos Sanitarios –con sus especialidades de Psiquiatría y Fisioterapia- y la Escuela de Asistentes Sociales.

El cambio a Hospital

En los años 70 se produjo el cambio de casa de acogida que prestaba atención médica a hospital general, con un plan director que dotó al centro de todos los servicios necesarios –entre ellos una de las primeras UCI- y modernizó el gimnasio, dotándolo con la última tecnología disponible en aquel momento e importando modernas terapias europeas.

Hoy

Poco a poco fue incorporando nuevas especialidades a su cartera de servicios y, finalmente, en el año 2000 se aprobó un nuevo plan director que ha convertido el centro en un Hospital moderno, equipado con tecnología de vanguardia, que ofrece una amplia cartera de servicios, además de la atención a las especialidades y servicios que completan la atención que la sociedad no puede prestar a determinadas patologías, como su Unidad de Cuidados Paliativos, Neurorrehabilitación y la atención sanitaria a personas mayores.

El Hospital Beata María Ana cuenta actualmente 27.000m2 dedicados a prestar atención médica, con Urgencias 24h, más de 150 habitaciones, 7 quirófanos, Hospital de día quirúrgico y de Oncología, UCI, Consultas Externas, Laboratorio y un moderno servicio de diagnóstico por la imagen

Siete Hospitales de órdenes religiosas constituyen Hospitales Católicos de Madrid (HCM), primer grupos hospitalario sin ánimo de lucro de la comunidad

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Siete Hospitales de Madrid pertenecientes a órdenes religiosas se han agrupado en Hospitales Católicos de Madrid, una entidad sin ánimo de lucro que se convierte en el primer grupo hospitalario privado de la Comunidad en número de centros, de camas, de profesionales y de equipamiento tecnológico. Hospitales Católicos de Madrid está constituido en inicio por el Hospital Beata María Ana, La Milagrosa, Nuestra Señora del Rosario, San Francisco de Asís, San Rafael, Santa Elena y la VOT de San Francisco de Asís, todos ellos de reconocido prestigio clínico asistencial.

Hospitales Católicos de Madrid nace con el objetivo de sumar nuestra y prestar un servicio clínico-asistencial de la máxima calidad, bajo los principios de excelencia médica y tecnológica, profesionalidad y eficiencia, y con el compromiso social y humano que deviene del ideario católico que prioriza el cuidado del paciente, su salud y su bienestar sobre cualquier otro.

Hospitales Católicos de Madrid, se constituyó el pasado 24 de julio como un Grupo abierto al que se podrán incorporar en el futuro aquellos centros de titularidad católica que incorporen la misma misión, visión y valores que los centros fundadores.

Más de 1.100 camas, más de 700.000 pacientes atendidos y tecnología de vanguardia

Los siete centros que forman HCM cuentan con todas las especialidades médicas y quirúrgicas, ofrecen todos los servicios con el apoyo de tecnología de vanguardia, en ocasiones única en nuestro país y aporta el valor diferencial de los principios católicos que rigen el funcionamiento de nuestros centros y que se traducen en una atención integral a la persona, en sus necesidades de salud y humanas, con el apoyo de una pastoral activa y una obra social que va más allá del plano asistencial y se centra en la atención a la infancia, la discapacidad, las personas mayores y personas en riesgo de exclusión social.

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